Han pasado cinco años desde que apareció Ahora piden tu cabeza, el último disco de estudio de Ariel hasta este Solo, Rot. 5 años en los que no ha estado ni mucho menos parado, primero fue la recopilación de Etiqueta Negra, excelente revisión de toda la carrera de Ariel desde sus inicios con Tequila, pasando por los Rodríguez, su carrera en solitario o los temas que hizo junto a Guille Martín bajo el nombre de The Rota. Como extra, el disco de versiones Dúos, Tríos y Otras Perversiones, homenaje del mundillo musical a Rot que en lugar de mirar desde afuera dirige y participa de su propia fiesta en compañía de amigos como Calamaro, Búnbury o Jaime Urrutia. Pasando de la revisión a la nostalgia llega después la reunión de Tequila, donde las dudas generadas ante otra banda más que resurge por el efecto siempre rentable del revival desaparecen ante el disfrute en directo de un repertorio que hoy día sigue siendo irresistible. Por eso después de Tequila, Ariel se tomó un tiempo para poder reflexionar sobre el pasado y utilizar todo lo aprendido para seguir tocando en el presente.
Lo primero es dejar claro a todos los que le acusaron de mercenario por reunirse con Alejo Stivel que Ariel sigue con esto del rock porque es lo suyo. Puede que algunos lo hagan por la fama y el dinero pero Ariel sigue haciendo rock porque le gusta y es su vida, si haciéndolo gana pasta, estupendo, pero como dice en la rockera Una vida equivocada, tema que abre el disco, tengo la muñeca rota de tanto cargar con la vida que me toca, puedo vivir tranquilo no ganando de cualquier modo. Está claro que se siente a gusto con lo hecho y no reniega, como muchos otros artistas, de alguna etapa de su pasado.
Esto parece claro en Papi dame la mano, incomprensible single para el que espera de Ariel un temazo rockero de trazas stonianas. Ariel, como se notaba en lo Rodiguez, bebe de los ritmos de Sudamérica y en lugar de vestirlos de rock se lanza directamente con un tema bailable mostrando al escuchante y posible comprador que su disco es muy abierto en estilos. Una milonga del marinero y el capitán del año 2010 pero de estribillo demasiado machacón que debe tomarse como una nota de color al disco y no como referente de lo que aquí nos vamos a encontrar.
Pero Ariel es Ariel y los tintes stonianos imprengan Dulce Mirada y Problemas, la energía que se desata tras el encierro en los cuarteles de invierno para reflexionar y escribir el disco. Un temazo puro riff marca de la casa del que sigue siendo uno de los mejores guitarristas del país.
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